• Establecer un horario regular de hábitos de estudio, comidas, ocio
y descanso desde el principio del año escolar.
• Evitar sobrecargar al niño o niña con actividades innecesarias.
• No excusar las dificultades en la escuela y culpar de las mismas al
maestro, ya que éste perderá autoridad y credibilidad ante el niño o
niña.
• No ver en la ocasional desobediencia un reto a la autoridad paterna.
La curiosidad y el placer de los hijos no siempre coinciden con los
deseos de los padres.
• Las órdenes deben darse sin exigencias. Felicitar al niño o niña
cuando obedezca.
• Se obtienen mejores resultados con una frase oportuna de elogio
que con prohibiciones y castigos.
• No exigir al niño o niña más responsabilidad de la que puede
asumir. Estar capacitado para ciertas tareas no significa que está
preparado para responsabilizarse de su realización.
• Si el niño o niña no encuentra consideración a sus propios sentimientos,
no tiene la oportunidad de aprender a considerar los sentimientos de los demás.
Fuente: Consejería de Sanidad. Toledo: Imprimadrid Publicitarios.s.l., 2004
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